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Artículos
EMDR
ATAQUES
TERRORISTAS DEL 11.09.01: IMPACTO Y ASISTENCIA PSICOLÓGICA EN EMERGENCIAS
Por Jesús Sanfiz Mellado, psícologo clínico,
EMDR LII
Antes que
hubiera pasado una hora desde el inicio de los atentados al World Trade
Center, la oficina principal de la Cruz Roja Americana había contactado
con la Disaster Response Network (DRN) de la American Psychological Association
para preparar una respuesta psicológica a las víctimas de
la catástrofe.
A las 9:30 de la mañana, la DRN informa a la Cruz Roja donde tiene
psicólogos disponibles para ofrecer apoyo a los trabajadores de
rescate y a las familias de desaparecidos.
Durante el día, el DRN de la APA facilita trabajadores de salud
mental en los centros de operaciones de Cruz Roja en el Pentágono,
el aeropuerto de Dulles, el aeropuerto de Boston, en San Francisco, Los
Angeles y Pennsylvania.
A las 16 horas, expertos del DRN y los coordinadores de Educación
Pública de la American Psychological Association discuten el desarrollo
de materiales impresos y electrónicos para uso de psicólogos
con los niños sobre los ataques terroristas. Este material electrónico
estuvo disponible al día siguiente en diversos distribuidores de
internet.
Durante los primeros días, los psicólogos que colaboraban
con los equipos de Cruz Roja en el nivel cero se encontraban frecuentemente
a miembros de los equipos de rescate en estado de desorientación,
o descansando un momento, solos, sentados en cualquier sitio. Algunos
parecían llevar el peso del mundo sobre sus hombros. Al hablar
con ellos, las preguntas ¿cómo lo llevas?, ¿cuánto
tiempo llevas trabajando ahí?, se complementaban con otras más
cercanas como ¿cuándo ha sido la última vez que estuviste
en tu casa? o ¿a quien vas a abrazar esta noche?.
A pesar de la intensa planificación y entrenamiento de los miembros
de la DRN, nadie estaba preparado para una tragedia como la del 11 de
Setiembre. A muchos trabajadores de salud mental que habían estado
en Bosnia, los flashbacks los invadían. Así mismo, en los
equipos de rescate había muchas personas que ya habían participado
en las mismas tareas por las bombas en el parking del WTC del 1993. La
presidente de la DRN, June Fender, una psicóloga con 11 años
de experiencia en desastres, definió su trabajo en la zona cero
como "una experiencia increíble y sobrecogedora" para
la que nadie estaba preparado.
Al segundo día, en el que las líneas telefónicas
empezaban a funcionar, la DRN pudo desplegar psicólogos expertos
en catástrofes por todo el país, trabajando con grupos en
empresas que habían perdido personal, con personas, familias, trabajadores
de rescate y departamentos de policía local para apoyar a aquellos
que debían hacer el trabajo más horroroso, como reconocer
partes de cuerpos y a quién pertenecían.
La DRN estableció un programa de ayuda de tres sesiones gratuitas
(pro bono services) para las víctimas de la catástrofe.
En el estado de Nueva York, 400 trabajadores de salud mental ofrecieron
de forma instantánea y voluntariamente sus servicios, y otros llegaban
en autobús desde todo EEUU.
PRIMER
ESTUDIO SOBRE EL IMPACTO PSICOLÓGICO DEL ATAQUE DEL 11 DE SETIEMBRE.
El primer
estudio publicado, "A NATIONAL SURVEY OF STRESS REACTIONS AFTER THE
SEPTEMBER 11, 2001, TERRORIST ATTACKS" (1), por Mark A. Shuster et
alia, evalúa los efectos inmediatos en la salud mental entre la
población americana por su visión por televisión
de la catástrofe.
Se entrevistó a una muestra representativa de 560 adultos por teléfono
sobre sus reacciones y sus percepciones de las reacciones de sus niños.
Para evaluar
el estrés en los adultos, se modificaron 5 preguntas sobre los
síntomas de los 17 items del Posttraumatic Stress Disorder Checklist
. Los síntomas se seleccionaron entre los que fueron informados
por 50 por ciento o más de los sobrevivientes de la bomba en la
ciudad de Oklahoma. Para el análisis, nosotros definimos un síntoma
de tensión sustancial como uno de los dos más alto de las
cinco opciones ("bastante o extremadamente "). Una reacción
de tensión sustancial se definió como uno o los síntomas
de tensión más sustanciales. Para los niños, se modificaron
cinco items del Diagnostic Interview Schedule for Children, Version IV
(versión padres). Una reacción de tensión se definió
como una contestación afirmativa a por lo menos uno de los items.
Resultados
en adultos. El 44% de los adultos informaron uno o más síntomas
sustanciales de estrés; el 68% experimentaron un síntoma
por lo menos "moderadamente", y el 90% experimentó uno
o más síntomas por lo menos "un poco". Personas
entrevistadas a lo largo de todo el país informaron de síntomas
de estrés, que variaron significativamente según el sexo,
grupo étnico, presencia o ausencia de anteriores problemas de salud
emocionales o mentales, distancia del WTC y región del país.
Las estrategias de afrontamiento fueron; hablar con otras personas (98%),
participar en actividades de grupo (60&), recurrir a la religión
(90%), hacer donaciones (36%).
El 35% de los niños tenían al menos uno de los 5 síntomas
de tensión, y el 47% estaban angustiados sobre su propia seguridad
o la seguridad de sus seres queridos.
Resultados
en niños. El 35% de padres informaron que sus niños tenían
por lo menos, uno de cinco síntomas de estrés; el 47% informaron
que sus niñós habían estado preucupándose
por su propia seguridad o la seguridad de sus seres queridos. Los padres
con mayor reacción de estrés informaron que sus niños
tenían síntomas de estrés.
Los niños miraron la cobertura de la televisión de los ataques
una media de 3 horas el 11 de Setiembre: el 8% no miraron nada, el 33%
la miraron 1 hora o menos, 36% miraron de 2 a 4 horas, y el 23% la miraron
durante 5 horas o más. Hay una asociación entre el número
de síntomas de estrés informado y el número de horas
de visión de los ataques por televisión.
El uno por ciento de padres informó que ningún adulto en
casa habló con sus niños sobre los ataques; el 15% discutieron
los ataques por lo menos una hora, el 48% de una a tres horas, el 22%
de cuatro a ocho horas, y el 14% nueve horas o más. El número
de horas de discusión era más alto para los niños
mayores que para los más jóvenes, y estaba asociado también
con el número de horas de visión.
Aunque los
síntomas de tensión en los padres son asociados con los
síntomas de tensión en sus niños, no se ha determinado
en el estudio, si el estrés de los padres causa estrés en
los niños, o si los niños desarrollan los estilos de sus
padres de reaccionar a una crisis. Padres que están experimentando
el estrés pueden percibir el estrés en sus niños,
incluso si no está presente. Sin embargo, muchos de los padres
del estudio que informaron sus propias reacciones de estrés, no
informaron de tales reacciones en sus hijos.
El estudio
tiene implicaciones importantes para la salud. Aunque los estudios de
catástrofes anteriores sugieren que las reacciones de estrés
disminuyen con el tiempo en la inmensa mayoría de las personas
que han tenido una exposición indirecta, la importancia de los
ataques del 11 de Setiembre, las terroríficas imágenes televisadas,
y las consecuencias profundas no tienen precedentes. La intervención
inmediata de los equipos de salud mental en cuanto aparecen síntomas,
puede ayudar a las personas a identificar reacciones de tensión
normales y tomas medidas para afrontarlas adecuadamente.
Según
Terence Keane, director del National Center for PTSD en Boston, del 20
al 30% de las personas que pasaron un trauma severo (actos de guerra,
accidente de aviación, asalto sexual) sufrirán Trastorno
por estrés postraumático. Y sólo el 10% de las personas
que sufrieron un trauma mayor (accidente de coche, pérdida de seres
queridos) sufrirán TEPT.
De las personas
que pasan por una exposición secundaria del trauma, como las que
vieron por televisión el colapso del WTC, se cree que aproximadamente
el 10% puede sufrir TEPT. En el futuro, se verán personas afectadas
por TEPT oculto: depresión, problemas familiares, problemas con
el alcohol, desórdenes de perosnalidad.
LA
AYUDA DE LAS ADMINISTRACIONES FEDERAL Y ESTATAL.
A principios
de febrero, la asistencia económica a la población afectada
por los ataques del 11 de Setiembre ha llegado a los 1000 millones de
dólares USA, según cifras de la FEMA, Agencia Federal para
el manejo de emergencias.
Unas 55.000 personas se inscribieron en los programas de asistencia, que
comprendían ayudas por vivienda temporal, para hipoteca o alquiler,
cupones de alimentos, ayuda por desempleo, consejería de salud
mental por crisis, ayudas por funerales... La FEMA dispuso de 381 empleados,
líneas de teléfono gratuito y teléfonos de texto
para sordos o mudos. La información de las ayudas se difundió
en 21 idiomas.
El gobierno federal libró 22 millones de dólares para servicios
de counseling en Nueva York, y publicó insistentemente los síntomas
del trastorno por estrés postraumático, cuando los expertos
advirtieron que más de 2 millones de personas podían tener
alteraciones psicológicas.
Este tipo de focalización puede predisponer a la gente a la enfermedad,
en lugar de normalizar el sentimiento de tristeza que ocurre después
de una experiencia emocional y moral profunda.
LA
AYUDA HUMANITARIA Y LA ASISTENCIA PSICOLÓGICA.
Más
de 200 organizaciones de voluntarios se han coordinado para trabajar en
la asistencia por la catástrofe. Dicha coordinación, la
NVOAD, Organizaciones Nacionales de Voluntarios Activas en Desastres,
desarrollan un programa permanente para identificar las mejores prácticas
y lecciones aprendidas de desastres anteriores y generar una lista de
temas críticos para el movimiento NVOAD.
Dichas organizaciones son de procedencia comunitaria, sindical, profesional
o religiosa. Algunas incluyen el asesoramiento a las familias a conseguir
todos los servicios disponibles y proveer de asesoramiento y respaldo
a las poblaciones de inmigrantes e indocumentados.
Los trabajadores
en salud mental se organizaron a través de las asociaciones profesionales
dependientes de la AMERICAN PSYCHOLOGICAL ASSOCIATION, y de agrupaciones
territoriales, participando asociaciones profesionales de otros países,
como el Reseau Canadien du Stress Traumatique, Canadian Psychological
Association, La Asociación Mexicana para Ayuda Mental en Crisis...
Por todo el país se distribuyeron psicólogos en las escuelas
para trabajar con los niños y profesores para establecer estrategias
de afrontamiento del desastre, en los aeropuertos, donde había
familias que habían perdido alguno de sus miembros en los aviones
raptados, e incluso pilotos de aviación ansiosos.
Una
de las más influyentes organizaciones humanitarias en asistencia
psicológica en desastres es EMDR-HAP (HUMANITARIAN ASSISTANCE PROGRAMS)
que dispuso de 500 terapeutas especializados en las técnicas de
EMDR, que son apropiadas para sucesos traumáticos, ansiedad, TEPT,
y se utilizan desde el mismo momento del suceso traumático.
Las técnicas EMDR (EYE MOVIMENT DESENSIBILITATION AND REPROCESING)
consiguen una reducción significativa de síntomas perturbadores
en tres o cuatro entrevistas con un terapeuta. El propósito de
la red de 500 terapeutas de HAP era ofrecer asistencia psicológica
libre de costos a las víctimas de los ataques del 11 de Setiembre,
siendo prioritaria la asistencia a personas directamente afectadas por
la tragedia: personas que perdieron parientes o amigos, personas presentes
en los ataques, y personal de rescate y sus familias. Dicha asistencia
se concreta en el ofrecimiento de 5 sesiones gratuitas, en las que se
incluye la toma del historial, tratamiento con EMDR o terapias apropiadas
y sesión de evaluación. Se espera que en la mayoría
de casos, los problemas serán resueltos en 3 ó 4 sesiones.
Si se necesita psicoterapia adicional, el cliente será derivado
a otros servicios de salud mental, y no se cree apropiado el seguimiento
de una terapia con pago de honorarios después de ofrecer ayuda
libre de costos.
La propia red de EMDR-HAP financió los servicios de los terapeutas
que atendieron a las víctimas de la catástrofe, a través
de donativos recogidos por la Asociación Internacional EMDR.
La atención psicológica a los terapeutas que trabajan con
las víctimas y los equipos de rescate se ha considerado de vital
importancia, con la formación de grupos de apoyo a terapeutas y
instrucciones muy precisas para evitar trastornos en los propios trabajadores
de salud mental. No existe ningún tipo de entrenamiento que pueda
eliminar completamente la posibilidad de que una persona que trabaja con
víctimas primarias se sienta afectada por los problemas de la gente
a la que auxilia (Síndrome de Compasión).
En casos
de emergencia, no sólo terapeutas especializados son necesarios.
Se necesitan personas, con formación psicológica, que además
tengan habilidades en el contacto con los medios de comunicación,
management, administración de fondos, planificación, coordinación...
Los ataques
del 11 de Setiembre han producido una conmoción intensa para todo
el mundo, y tendrán consecuencias que todavía no acertamos
vislumbrar. Como decía "el maestro", "hay que esperar
lo inesperado", y pensar que nadie está a salvo de las más
extremas contingencias.
El trabajo que nos queda por hacer en tareas de formación de terapeutas
especializados y en coordinación de equipos y organizaciones merece
nuestra reflexión y responsabilidad.
Jesús
Sanfiz Mellado
Psicólogos Sin Fronteras
jsanfiz@tiscali.es
The American Psychological Association: http://helping.apa.org/daily/traumaticstress.html
American
Red Cross: http://www.redcross.org/services/disaster/keepsafe/unexpected.html
Canadian
Psychological Association: http://www.cpa.ca/response.html
EMDR: http://www.emdr.org/frcont01.htm
Fema, Federal
Emergency Manegement Agency: http://www.fema.gov/diz01/d1391.htm
HAP-EMDR
Humanitarian Assistance Program: http://www.emdrhap.org/
The International
Society for traumatic stress studies: http://www.istss.org/
Keoane T.,
Foa E. , Efective treatements for PSTD, Guilford Publications, New York,
2000
New York
State Voluntary Organizations Active in Disaster (NYSVOAD): http://www.nysemo.state.ny.us/nysvoad.html
New York
State Emergency Management Office Emergency Coordination Center: http://www.nysemo.state.ny.us/
Schuster
Mark, Bradley A.: A National Survey of Stress Reactions after the September
11, 2001, Terrorist Attacks, The New England Journal of Medicine, November
15, 2001, Volume 345:1507-1512
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